martes, 9 de noviembre de 2010

Los procesos y los nuevos modelos de organización de TI

No hay duda que los tiempos que corren están afectando grandemente a los departamentos de desarrollo. Los presupuestos cada vez están acusando la situación de incertidumbre económica, por tanto, en la medida en que los negocios estén más o menos afectados por la situación del mercado, igualmente afectará a los niveles de gastos e inversión que se acometerá en los ambientes de sistemas.

Este estrechamiento de los presupuestos, está poniendo en jaque a los departamentos de desarrollo, al tener que ser capaces de mantener su infraestructura de aplicaciones pero con menos recursos. A priori opciones sencillas pasan por la renegociación de contratos de los servicios externalizados. Pero se requieren de otras medidas que permitan realmente entender como acometer cambios presupuestarios, o al menos, tener visibilidad sobre el margen de maniobra para seguir haciendo más con menos recursos.

El aspecto diferencial para poder seguir mejorando reside en la capacidad de tengamos de medir las actividades se están se llevando a cabo y entender cómo y en qué se gastan los recursos a la hora de mantener las aplicaciones. Aplicar una buena gestión de la demanda, establecer buenos mecanismos de gestión, disponer de un catálogo de funciones y actividades repetibles por la organización y orientados a entregables, disponer de métricas sencillas y efectivas podrán permitir disponer de una buena visibilidad del funcionamiento de un departamento de desarrollo, y discernir si nos estamos gastando el presupuesto de manera efectiva.

La mejora de la productividad está en el eje de lograr una mayor efectividad. Y para ella usar modelos basados en procesos es importante de cara a desdibujar de manera completa las actividades de un departamento.
El gran desafío de un departamento de desarrollo está en lograr un correcto equilibrio entre las variables de coste, calidad y respuesta a negocio. El concepto de “cero defectos” como un entorno de máxima productividad, es un ideal a procurar, pero no es una realidad para entornos de desarrollo con limitaciones de time-to-market o fuerte orientación a negocio. Y esto aplica igualmente al nivel de madurez de los procesos a utilizar en cada organización. No todas las organizaciones son iguales y por tanto será necesario aplicar más un concepto que los anglosajones llaman “just enough process”, en el sentido de aplicar los procesos necesarios para la realidad del negocio en la que operan. Pero es importante entender que emprender el camino de la mejora en la productividad implica usar modelos de procesos para organizar el trabajo, que no significa cambiar la organización, sino establecer un modelo repetible de funciones y con entregable concretos. El establecer un modelo repetible permitirá medir de qué manera se consume los presupuestos de desarrollo, pudiendo empezar a establecerse pautas de análisis y por tanto de toma de decisiones más estratégicas.

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