He tenido la oportunidad de participar en el artículo que fue publicado este domingo pasado en El País titulado “Inmune a la crisis”, que adicionalmente incluí en este blog.
Por una parte estoy agradecido a Fernando Barciela por permitir que este tema sea tocado en un medio de comunicación masivo, dado que no es usual que eso suceda. Igualmente lo positivo del artículo es ver que la sensación general que este modelo de outsourcing sigue su marcha a pesar de la crisis.
Pero he preferido dejar unos días para madurar mis ideas sobre el enfoque el artículo, y poder redactar mis reflexiones ya que me quedó una sensación agridulce. La conclusión general que he sacado del artículo es que el enfoque de costes no explica lo que realmente puede ofrecer una factoría. Al contrario, este enfoque alimenta una discusión social de salarios abusivos, trabajos esclavistas, y no viene a ayudar en nada en este proceso de “embellecer” nuestro sector.
No tengo duda de que el coste es un objetivo primario, pero la realidad es que basar una estrategia de deslocalización de servicios a un centro remoto, basado simplemente en que los profesionales tendrán costes salariales más baratos que en ciudades con niveles de vida más altos, es un error. Esto está muy estudiado, y dentro de los potenciales ahorros de coste, el que viene producido por el llamado “arbitraje laboral” puede representar un 10% del total de la estrategia de mejora de la productividad. Sí sí, un 10%. Por lo tanto entenderéis mi “desencanto” con el enfoque del artículo.
En principio, acepto la palabra Factoría de Software como “pulpo por animal de compañía”. Reconozco que en España es un término todavía muy usado, pero la realidad es que a nivel internacional se habla de Centro de Delivery o Centro de Operaciones. Este término de Factoría ya es muy antiguo y tiene unas connotaciones negativas.
Por otra parte, el modelo de trabajar en Factorías de software, como centros de operaciones desde los que se pueden dar servicios relacionados con aplicaciones software, no puede ser visto como un fin en sí mismo, sino que tiene que formar parte de un modelo de realizar sourcing (Outsourcing, Insourcing). Y por la palabra sourcing, me refiero a cómo se realiza el aprovisionamiento de servicios para poder dar respuestas a las necesidades de negocio de mis clientes (tanto internos como externos). Este enfoque sienta las bases de que el sourcing tiene que ser realizado desde una perspectiva estratégica, y se tendrá que evaluar qué sistemas de sourcing son los más apropiados para dar los tipos de servicio que necesito.
Este planteamiento implica por tanto que la estrategia de sourcing nos tiene que encaminar a la ganancia en productividad. Antes comentaba que en el ámbito de “ahorro de costes” o dicho de otra manera mejora de la productividad, la mejora de costes salariales podía representar un 10%. Pero entonces, ¿Cómo hacemos con el otro 90%? La experiencia nos concluye que las acciones de mejora de la productividad nos permitirían llegar a ese %.
Este 90% de mejora de la productividad es el reto que tenemos, en primer lugar como proveedores de servicios para lograr ser competitivos y en segundo lugar como país, para ser reconocidos como lugar de alta productividad. Estoy convencido, que si fuésemos capaces de “rompernos” un poco la cabeza para lograr esa ganancia en productividad, en España seríamos imbatibles.
Por otra parte, el hecho de disponer de centro de operaciones deslocalizados por provincias es una fortaleza, ya que permite no descapitalizar las regiones en detrimento de las grandes capitales (Madrid y Valencia). ¿Quién no tiene amigos que se han tenido que marchar a la capital ya que en provincias no hay oportunidades?. Pero es cierto también, que tienen que existir políticas de dinamización regional, sino será muy difícil que incluso esos centros operativos tengan vigencia.
En otras entradas pondré ejemplos de acciones a acometer.
Por una parte estoy agradecido a Fernando Barciela por permitir que este tema sea tocado en un medio de comunicación masivo, dado que no es usual que eso suceda. Igualmente lo positivo del artículo es ver que la sensación general que este modelo de outsourcing sigue su marcha a pesar de la crisis.
Pero he preferido dejar unos días para madurar mis ideas sobre el enfoque el artículo, y poder redactar mis reflexiones ya que me quedó una sensación agridulce. La conclusión general que he sacado del artículo es que el enfoque de costes no explica lo que realmente puede ofrecer una factoría. Al contrario, este enfoque alimenta una discusión social de salarios abusivos, trabajos esclavistas, y no viene a ayudar en nada en este proceso de “embellecer” nuestro sector.
No tengo duda de que el coste es un objetivo primario, pero la realidad es que basar una estrategia de deslocalización de servicios a un centro remoto, basado simplemente en que los profesionales tendrán costes salariales más baratos que en ciudades con niveles de vida más altos, es un error. Esto está muy estudiado, y dentro de los potenciales ahorros de coste, el que viene producido por el llamado “arbitraje laboral” puede representar un 10% del total de la estrategia de mejora de la productividad. Sí sí, un 10%. Por lo tanto entenderéis mi “desencanto” con el enfoque del artículo.
En principio, acepto la palabra Factoría de Software como “pulpo por animal de compañía”. Reconozco que en España es un término todavía muy usado, pero la realidad es que a nivel internacional se habla de Centro de Delivery o Centro de Operaciones. Este término de Factoría ya es muy antiguo y tiene unas connotaciones negativas.
Por otra parte, el modelo de trabajar en Factorías de software, como centros de operaciones desde los que se pueden dar servicios relacionados con aplicaciones software, no puede ser visto como un fin en sí mismo, sino que tiene que formar parte de un modelo de realizar sourcing (Outsourcing, Insourcing). Y por la palabra sourcing, me refiero a cómo se realiza el aprovisionamiento de servicios para poder dar respuestas a las necesidades de negocio de mis clientes (tanto internos como externos). Este enfoque sienta las bases de que el sourcing tiene que ser realizado desde una perspectiva estratégica, y se tendrá que evaluar qué sistemas de sourcing son los más apropiados para dar los tipos de servicio que necesito.
Este planteamiento implica por tanto que la estrategia de sourcing nos tiene que encaminar a la ganancia en productividad. Antes comentaba que en el ámbito de “ahorro de costes” o dicho de otra manera mejora de la productividad, la mejora de costes salariales podía representar un 10%. Pero entonces, ¿Cómo hacemos con el otro 90%? La experiencia nos concluye que las acciones de mejora de la productividad nos permitirían llegar a ese %.
Este 90% de mejora de la productividad es el reto que tenemos, en primer lugar como proveedores de servicios para lograr ser competitivos y en segundo lugar como país, para ser reconocidos como lugar de alta productividad. Estoy convencido, que si fuésemos capaces de “rompernos” un poco la cabeza para lograr esa ganancia en productividad, en España seríamos imbatibles.
Por otra parte, el hecho de disponer de centro de operaciones deslocalizados por provincias es una fortaleza, ya que permite no descapitalizar las regiones en detrimento de las grandes capitales (Madrid y Valencia). ¿Quién no tiene amigos que se han tenido que marchar a la capital ya que en provincias no hay oportunidades?. Pero es cierto también, que tienen que existir políticas de dinamización regional, sino será muy difícil que incluso esos centros operativos tengan vigencia.
En otras entradas pondré ejemplos de acciones a acometer.
Hola José Antonio,
ResponderEliminarSoy Javier Garzás, también participé en el artículo del El País.
Coincido contigo en que la foto que se saca del artículo es que las fábricas de software sólo se basan en menores costes en rrhh. También coincido en que esto no es siempre así y no siempre tiene que ser así.
Pero también es cierto que, aunque no sea vuestro caso, muchas, por no decir la mayoría, de las fábricas software se han basado, y se siguen basando, en esta estrategia: reducción de costes en rrhh para competir (obviando otros como la calidad, mejores procesos, la inversión de futuro, etc.).
Y como comentaba en el blog (http://www.javiergarzas.com/2010/11/entrevista-el-pais.html) esta estrategia (en mi opinión demasiado utilizada por las fábricas o empresas de software, la terminología es confusa) es un riesgo, más si se quiere competir internacionalmente, porque, además de cargarse la profesión del informático y quedarnos sin ingenieros en informática, si sólo se piensa en ser competitivo reduciendo costes salariales, en vez de mejorando el cómo se desarrolla el software, siempre habrá otros países que lo harán más barato e, incluso, con iguales o mayores niveles de calidad software.
Saludos!